Micronutrientes esenciales en la evolución clínica del
SARS-CoV-2 en pacientes hospitalizados
Essential micronutrients in the clinical progression of SARS-CoV-2 in
hospitalized patients
Recibido: 22/04/2025 - Aceptado: 21/07/2025
Castro Benavente Paul Jackson
https://orcid.org/0000-0002-0197-374X
pcastrob@unsa.edu.pe
Universidad Católica de Santa María. Arequipa, Perú
Resumen
El presente estudio tiene como objetivo evaluar la relación entre la ingesta de micronutrientes esenciales —
selenio, zinc y vitamina C— y la evolución clínica de la infección respiratoria aguda (IRA) provocada por el SARS-
CoV-2 en pacientes hospitalizados del HNCASE (Hospital Nacional Carlos Alberto Seguín Escobedo), Arequipa,
Perú. La investigación parte de la hipótesis de que deficiencias nutricionales previas podrían haber influido
negativamente en la respuesta inmune, incrementando la gravedad del cuadro clínico. A través de un enfoque
descriptivo-correlacional, se analizaron los hábitos alimentarios de los pacientes antes del contagio, así como
indicadores clínicos como el daño pulmonar y la necesidad de oxígeno suplementario. Los resultados obtenidos
permiten establecer que una ingesta insuficiente de estos micronutrientes se asocia con una mayor severidad de
la enfermedad. En consecuencia, se resalta la necesidad de considerar el estado nutricional como un factor de
riesgo modificable en el manejo de pacientes con COVID-19, promoviendo estrategias preventivas desde la
alimentación. El estudio aporta evidencia relevante para la formulación de guías nutricionales aplicadas a
enfermedades virales respiratorias.
Palabras clave: Micronutrientes, infección respiratoria aguda, SARS-CoV-2
Abstract
The present study aims to evaluate the relationship between the intake of essential micronutrients -selenium, zinc
and vitamin C- and the clinical course of acute respiratory infection (ARI) caused by SARS-CoV-2 in hospitalized
patients of the HNCASE (Hospital Nacional Carlos Alberto Seguín Escobedo), Arequipa, Peru. The research starts
from the hypothesis that previous nutritional deficiencies could have negatively influenced the immune response,
increasing the severity of the clinical picture. Through a descriptive-correlational approach, the patients' dietary
habits before infection were analyzed, as well as clinical indicators such as lung damage and the need for
supplemental oxygen. The results obtained allow us to establish that an insufficient intake of these micronutrients
is associated with a greater severity of the disease. Consequently, the need to consider nutritional status as a
modifiable risk factor in the management of patients with COVID-19 is highlighted, promoting preventive strategies
based on nutrition. The study provides relevant evidence for the formulation of nutritional guidelines applied to
respiratory viral diseases.
Keywords: Micronutrients, acute respiratory infection, SARS-CoV-2
Introducción
La pandemia causada por el SARS-CoV-2 ha generado un profundo impacto sanitario, económico y social
a escala global, afectando de manera desigual a la población mundial. Si bien se han implementado medidas de
salud pública para contener la propagación del virus, como el distanciamiento social, la higiene personal y el
aislamiento, la carga de la enfermedad ha recaído con mayor severidad sobre personas inmunocomprometidas
o en situación de vulnerabilidad. En este contexto, la evolución clínica de los pacientes infectados con COVID-19
ha sido objeto de múltiples investigaciones, identificándose factores que pueden predisponer a una evolución más
grave, entre ellos la presencia de comorbilidades, la edad avanzada y, cada vez con mayor evidencia, el estado
nutricional de los individuos.
La deficiencia de ciertos micronutrientes como el selenio, el zinc y la vitamina C ha sido señalada como
un factor crítico que podría influir negativamente en la respuesta inmune frente a infecciones virales (Carr y
2
Maggini, 2017). Estos compuestos, presentes en alimentos específicos de la dieta habitual, participan activamente
en la modulación de la inflamación, la función antioxidante y la activación del sistema inmunológico.
La vitamina C, por ejemplo, ha demostrado no solo actuar como antioxidante neutralizando los radicales
libres, sino también potenciar la producción de citoquinas antiinflamatorias como la IL-10, reducir las
proinflamatorias como el TNF-α e incluso acumularse en altas concentraciones en los leucocitos, fortaleciendo
así la respuesta inmunitaria (Shakoor et al., 2020). Del mismo modo, el zinc ha sido identificado como un mineral
esencial en la regulación de las respuestas inmunitarias innatas y adquiridas, influyendo en la función de barrera
epitelial, en la modulación de citocinas y en la replicación viral (Khatiwada y Subedi, 2021; Zabetakis et al., 2020).
La deficiencia de zinc, además, se ha asociado con una mayor inflamación pulmonar, siendo la suplementación
un recurso preventivo ante la evolución de complicaciones respiratorias graves (Wolfgruber, 2023).
Por su parte, el selenio ha sido ampliamente estudiado por su capacidad antioxidante, su implicancia en
la expresión de selenoproteínas clave y su influencia en la inmunidad celular y humoral. Investigaciones recientes
han documentado que niveles bajos de selenio están relacionados con una mayor severidad y mortalidad en
pacientes con COVID-19 (Roldán y Capuchino, 2023; Zhou y Yuan, 2023). El selenio no solo protege contra el
estrés oxidativo, sino que también contribuye a limitar la replicación viral, mejorar la función de las células T y
modular la inflamación sistémica (Hardy et al., 2019; Manzanares et al., 2019). Se ha identificado, además, que
áreas con suelos pobres en selenio tienden a reportar mayor incidencia y evolución negativa de enfermedades
virales, debido al debilitamiento de las defensas inmunológicas y a la promoción de mutaciones virales más
agresivas (Kieliszek y Lipinski, 2020; Taylor et al., 2022). Así, la evidencia científica refuerza la importancia de
garantizar una ingesta adecuada de estos micronutrientes tanto en contextos preventivos como en tratamientos
clínicos.
Diversos estudios han subrayado la relevancia del selenio, el zinc y la vitamina C en el fortalecimiento del
sistema inmunológico frente al SARS-CoV-2. Shakoor et al. (2020) destacan que los pacientes con COVID-19
presentan niveles elevados de citocinas proinflamatorias como IL-6, IL-2 e IL-7, lo cual desencadena una
inflamación sistémica severa. En este contexto, la presencia adecuada de micronutrientes como el selenio y la
vitamina C contribuye a una respuesta inmunitaria más eficaz, al reducir el daño oxidativo y modular las
respuestas inflamatorias. Manzanares et al. (2019) y Hardy et al. (2019) señalan que una deficiencia de selenio
se relaciona con una mayor gravedad clínica y una respuesta inmune deteriorada, recomendando su
suplementación en pacientes críticos para mejorar los desenlaces clínicos. Además, Kieliszek y Lipinski (2020)
refieren que el selenito de sodio podría inhibir la infectividad viral al alterar estructuras proteicas esenciales para
la entrada del virus en las células. Este potencial terapéutico se refuerza con los hallazgos de Khatiwada y Subedi
(2021), quienes vinculan la deficiencia de selenio con una mayor mortalidad en pacientes hospitalizados.
Por otra parte, Zabetakis et al. (2020) argumentan que la nutrición saludable desempeña un papel clave
en la mitigación de procesos inflamatorios severos, resaltando la importancia de consumir alimentos ricos en
antioxidantes y micronutrientes. En línea con ello, Zhou et al. (2023) evidencian una disminución significativa de
metaloides como el selenio y el zinc en pacientes con COVID-19, afectando la homeostasis inmunológica.
Asimismo, Taylor et al. (2022) sugieren que niveles óptimos de selenio potencian la respuesta de linfocitos T y B,
mejorando la eliminación viral. En un metaanálisis reciente, Roldán y Capuchino (2023) concluyen que los
pacientes infectados presentan niveles séricos de selenio más bajos que la población sana, aunque sin
diferencias sustanciales según la gravedad clínica. Finalmente, Wolfgruber (2023) reporta efectos antivirales
significativos del óxido de zinc en nanopartículas frente al SARS-CoV-2, particularmente sobre variantes como
Delta y Ómicron. En conjunto, estos hallazgos sustentan el papel de ciertos micronutrientes como coadyuvantes
en la respuesta inmunitaria frente a infecciones virales emergentes.
3
Tabla 1
Fuentes alimenticias de Selenio, Zinc y Vitamina C (por 100 g de producto)
Alimento
Selenio (µg)
Zinc (mg)
Vitamina C (mg)
Carne de res
36.04
4.32
-
Carne de cordero
38.5
-
-
Carne de aves (gallina)
30.3
-
-
Carne de aves (pollo)
25.2
1.21
-
Leche fresca de vaca
15.47
0.4
-
Huevo de gallina
10
4.62
-
Pescado fresco (jurel, etc.)
46.8
-
-
Mariscos (camarones, choros)
56.5
1.60
-
Hígado de cordero
24
4.66
-
Pan de trigo (común)
20.5
-
-
Pan blanco o manteca
10.23
-
-
Avena
7.98
-
-
Arroz integral
7.64
-
-
Arroz refinado
3.25
-
-
Nueces
29.76
-
-
Maní
3
-
-
Ajos
14.2
-
-
Atún
108.3
-
-
Carne de pavo
-
2.20
-
Carne de cerdo
-
1.74
-
Hígado de pollo/gallina
-
6.59
-
Yogurt
-
0.59
-
Queso fresco (andino)
-
4.43
-
Queso paria
-
3.39
-
Lentejas / frejoles
-
4.78
-
Harina de quinua
-
5.19
-
Harina de trigo
-
2.98
-
Naranja
-
-
92.30
Limón
-
-
44.20
Mandarina
-
-
48.70
Fresa
-
-
42
Kiwi
-
-
86.76
Papaya norteña
-
-
47.70
Tuna roja
-
-
33.66
Lima
-
-
36
Guayaba
-
-
60
Brócoli
-
-
114
Tomate
-
-
18.40
Col
-
-
31.40
Pepino
-
-
12.60
Papas
-
-
14
Yuca
-
-
36
Considerando lo anterior, se pretende evaluar la correlación entre la ingesta de fuentes de selenio, zinc,
y vitamina C, en la evolución de la IRA causada por SARS-CoV-2 en pacientes hospitalizados del HNCASE, que
resulta crucial para establecer estrategias preventivas y fortalecer la atención nutricional como componente clave
en el abordaje integral del COVID-19.
Metodología
La presente investigación adoptó un enfoque cuantitativo correlacional, orientado a determinar la relación
entre los hábitos alimentarios —específicamente el consumo de micronutrientes como selenio, zinc y vitamina
C— y el estado clínico respiratorio en pacientes hospitalizados por infección por SARS-CoV-2. El estudio se
desarrolló durante la emergencia sanitaria por COVID-19 en el Hospital Nacional Carlos Alberto Seguín Escobedo
(HNCASE), EsSalud-Arequipa, y se ejecutó bajo un diseño de campo, de tipo documental-relacional, en dos fases
4
comprendidas entre julio de 2021 y agosto de 2023, tras la aprobación formal del comité de ética institucional
correspondiente.
Para abordar la variable “hábitos alimentarios”, se utilizó la técnica comunicacional mediante entrevista
dirigida, aplicando un formato validado de anamnesis alimentaria basado en el recordatorio de consumo. Este
instrumento, desarrollado y aprobado por el área de Nutrición de EsSalud (Resolución de Gerencia Central de
Prestaciones de Salud N° ia_GCPS-ESSALUD-2017), permitió identificar tanto la frecuencia como la cantidad de
alimentos ingeridos por los pacientes, con énfasis en la estimación de la ingesta diaria de selenio, zinc y vitamina
C. El procedimiento se sustentó en el protocolo nutricional de EsSalud destinado a pacientes
inmunocomprometidos debido a enfermedades crónicas como cáncer o infecciones severas.
En cuanto a la variable “estado clínico de la infección respiratoria aguda (IRA)”, se empleó la técnica
observacional-documental mediante un formato de recolección de datos extraídos directamente de las historias
clínicas de los pacientes. Dicho instrumento permitió registrar parámetros como el porcentaje de daño pulmonar
diagnosticado, el nivel de gravedad de la infección respiratoria y la necesidad de oxigenoterapia, expresada como
fracción inspirada de oxígeno (FiO₂) administrada por cánula nasal simple.
El estudio se realizó en el área de hospitalización del HNCASE, ubicado en la ciudad de Arequipa. La
naturaleza de la investigación fue coyuntural, dado que coincidió con el contexto crítico de la pandemia por
COVID-19. Tras la presentación y aprobación del protocolo ante la Oficina de Capacitación, Investigación y
Docencia de la Red Asistencial Arequipa de EsSalud, se procedió a la ejecución de la recolección de datos en el
periodo señalado.
La población objetivo estuvo conformada por 60 pacientes adultos, de ambos sexos, hospitalizados por
COVID-19 con diagnóstico confirmado de infección respiratoria aguda y neumonía atípica, que además recibían
oxigenoterapia a través de cánula nasal. La muestra fue de tipo no probabilística por conveniencia, quedando
integrada por 15 pacientes que aceptaron participar voluntariamente, firmando el consentimiento informado y
cumpliendo con los criterios de inclusión.
Entre los criterios considerados se incluyeron: diagnóstico confirmado de IRA por SARS-CoV-2, estado
clínico leve o moderado, tratamiento con oxígeno por cánula nasal simple, y capacidad comunicativa conservada
para realizar la entrevista. Por el contrario, fueron excluidos pacientes en estado crítico, en cuidados intensivos,
con uso de mascarillas de alto flujo que impidieran la comunicación, o que rechazaron participar.
La recolección de información se llevó a cabo mediante la aplicación del instrumento de anamnesis
alimentaria para los hábitos dietéticos y un formato observacional para la extracción de datos clínicos de las
historias médicas. Previamente, cada paciente recibió una explicación detallada del estudio y firmó el
consentimiento informado respectivo.
El instrumento de anamnesis utilizado para la recolección de datos alimentarios cuenta con validación
previa por parte de expertos de EsSalud, conforme a la Resolución de Gerencia Central de Prestaciones de Salud
N° ia_GCPS-ESSALUD-2017, la cual aprueba la “Guía de intervención nutricional en pacientes con cáncer e
infecciones graves”, adaptada al contexto del presente estudio.
La información obtenida fue sistematizada en matrices elaboradas en Microsoft Excel y posteriormente
procesada mediante el software estadístico SPSS. Para establecer las asociaciones entre las variables
cuantitativas, se empleó el coeficiente de correlación de Pearson, prueba estadística que evalúa el grado de
relación lineal entre dos variables continuas. Esta puede oscilar entre +1 y -1, indicando relaciones positivas o
negativas de distinta magnitud, mientras que un valor de 0 sugiere ausencia de asociación. La interpretación de
estos valores permitió establecer la fuerza y dirección de las correlaciones entre la ingesta de micronutrientes y
los indicadores respiratorios.
Resultados y discusión
Tabla 2
Frecuencia de sexo en los pacientes con sars-cov-2 hospitalizados en el HNCASE
SEXO
N°.
%
Masculino
Femenino
Total
11
4
15
73,3
26,7
100
La distribución por sexo de los pacientes hospitalizados con SARS-CoV-2 en el Hospital Nacional Carlos
Alberto Seguín Escobedo (HNCASE) revela una marcada prevalencia del género masculino, representando el
73,3% del total de casos frente al 26,7% correspondiente al sexo femenino. Esta diferencia sugiere una mayor
vulnerabilidad clínica de los varones ante complicaciones que requieren hospitalización, una tendencia que ha
5
sido reportada en diversos estudios sobre el impacto del COVID-19, posiblemente vinculada a factores biológicos,
inmunológicos y conductuales diferenciados entre ambos sexos. El total de pacientes considerados en esta
muestra fue de quince, lo cual, aunque limitado, permite observar un patrón que coincide con la literatura científica
internacional.
Tabla 3
Edad en los pacientes con sars-cov-2 hospitalizados en el HNCASE
Estadísticas
Media
Desv. Desviación
Mínimo
Máximo
N
Los datos correspondientes a la edad de los pacientes hospitalizados con SARS-CoV-2 en el HNCASE
muestran una media de 43,40 años, con un rango de edades que oscila entre los 25 y los 65 años, y una
desviación estándar de 12,04. Este perfil etario indica que la mayoría de los afectados pertenece al grupo de
adultos en etapa media de vida, un segmento que, si bien no representa el más vulnerable en términos de
letalidad, sí muestra riesgos significativos de hospitalización, especialmente cuando se presentan factores
comórbidos o deficiencias inmunológicas. La dispersión de los datos sugiere una distribución moderadamente
amplia dentro del grupo adulto, lo que refuerza la necesidad de estrategias de prevención y monitoreo en este
rango poblacional.
Tabla 4
Indicadores clínicos y nutricionales en pacientes hospitalizados con SARS-CoV-2 en el HNCASE
Indicador
Media
Desviación estándar
Mínimo
Máximo
Ingesta de Selenio (µg/día)
41,39
12,83
14,19
59,62
Ingesta de Zinc (mg/día)
3,79
1,76
0,69
5,96
Ingesta de Vitamina C (mg/día)
44,41
13,29
25,00
60,30
Porcentaje de Daño Pulmonar (%)
18,67
8,55
10,00
30,00
Fracción Inspirada de Oxígeno (FiO₂%)
18,33
8,16
10,00
30,00
La evaluación integrada de los indicadores clínicos y nutricionales en pacientes hospitalizados con SARS-
CoV-2 en el HNCASE revela un patrón preocupante de deficiencia alimentaria que podría estar vinculada al
deterioro de los parámetros respiratorios observados. La ingesta promedio de selenio fue de 41,39 µg/día, con
una considerable dispersión (DE = 12,83), mientras que la de zinc alcanzó apenas los 3,79 mg/día, muy por
debajo de los valores recomendados para un adecuado funcionamiento inmunológico. Similarmente, el consumo
medio de vitamina C fue de 44,41 mg/día, evidenciando una ingesta insuficiente frente a los requerimientos diarios
establecidos para adultos. Estos niveles reducidos coinciden con un promedio de daño pulmonar del 18,67% y
una fracción inspirada de oxígeno (FiO₂) de 18,33%, lo que sugiere una posible relación entre la deficiencia de
micronutrientes y la severidad clínica del cuadro respiratorio.
6
Figura 1
Relación entre el porcentaje de daño pulmonar y la deficiencia de fuente alimenticias de selenio en la dieta de
los pacientes, antes de ser hospitalizados con SARS-COV2 en el HNCASE
La figura evidencia una relación inversa significativa entre la ingesta diaria de selenio y el porcentaje de
daño pulmonar en pacientes con SARS-CoV-2, representada por una pendiente negativa en la regresión lineal (y
= 37,49 - 0,45x) y un coeficiente de correlación de r = -0,683, lo que sugiere una correlación moderada a fuerte.
Este hallazgo indica que, a mayor consumo de selenio, menor sería el grado de afectación pulmonar, lo
cual podría atribuirse a las propiedades antioxidantes e inmunomoduladoras de este micronutriente, de la misma
forma una dieta deficiente de selenio en la dieta de los pacientes, antes de su contagio y hospitalización
incrementa la probabilidad de un mayor daño pulmonar.
Figura 2
Relación entre el porcentaje de daño pulmonar y la deficiencia de fuente alimenticias de zinc en la dieta de los
pacientes antes de ser hospitalizados con SARS-COV2 en el HNCASE
El gráfico evidencia una correlación negativa significativa entre la ingesta de zinc y el porcentaje de daño
pulmonar en pacientes infectados con SARS-CoV-2. La pendiente de la regresión lineal (y = 33,41 - 3,89x) y el
coeficiente de correlación r = -0,799 indican una relación inversa fuerte: a medida que aumenta el consumo de
7
zinc, disminuye el grado de afectación pulmonar. Esta asociación puede explicarse por el rol inmunoprotector del
zinc, un oligoelemento esencial en la regulación de la respuesta inflamatoria y en la integridad del epitelio
pulmonar. De tal manera también podemos afirmar que una dieta deficiente de zinc en la dieta de los pacientes
antes de su contagio y hospitalización, incrementa la probabilidad de un mayor daño pulmonar.
Figura 3
Relación entre el porcentaje de daño pulmonar y la deficiencia de las fuentes alimenticias de vitamina C en la
dieta de los pacientes, antes de ser hospitalizados con SARS-COV2 en el HNCASE
El análisis gráfico revela una relación inversa estadísticamente significativa entre la ingesta diaria de
vitamina C y el porcentaje de daño pulmonar en pacientes con SARS-CoV-2, representada por la ecuación de
regresión y = 39,87 – 0,48x y un coeficiente de correlación de r = –0,742, que indica una asociación fuerte. A
mayor consumo de vitamina C, se observa una menor proporción de afectación pulmonar, lo que refuerza el papel
antioxidante y antiinflamatorio de esta vitamina en la protección del tejido respiratorio frente al daño inducido por
procesos infecciosos severos como el COVID-19. Por lo tanto una dieta deficiente en vitamina C en la dieta de
los pacientes antes de su contagio y hospitalización, incrementa la probabilidad de un mayor daño pulmonar.
Figura 4
Relación entre la fracción inspirada de oxígeno y la deficiencia de fuente alimenticias de selenio en la dieta de
los pacientes antes de ser hospitalizados con SARS-COV2 en el HNCASE
8
La figura muestra una correlación inversa robusta entre la ingesta diaria de selenio y la fracción inspirada
de oxígeno (FiO₂%) en pacientes hospitalizados con SARS-CoV-2, expresada mediante la ecuación de regresión
y = 39,38 – 0,51x y un coeficiente de correlación r = –0,799, lo que indica una asociación fuerte. Este hallazgo
sugiere que a mayor consumo de selenio, menor es la necesidad de oxigenoterapia suplementaria, lo cual podría
deberse a la capacidad del selenio para modular la respuesta inflamatoria y mitigar el estrés oxidativo en el tejido
pulmonar, por lo cual las dietas deficientes de selenio en los pacientes antes de su contagio y hospitalización,
incremento la probabilidad de requerir mayor suplementación de oxigeno vía cánula nasal.
Figura 5
Relación entre la fracción inspirada de oxígeno y la deficiencia de las fuentes alimenticias de zinc en la dieta de
los pacientes antes de ser hospitalizados con SARS-COV2 en el HNCASE
El gráfico evidencia una correlación negativa moderada entre la ingesta diaria de zinc y la fracción
inspirada de oxígeno (FiO₂%) en pacientes con COVID-19 hospitalizados, representada por la ecuación de
regresión y = 28,92 – 2,79x y un coeficiente de correlación r = –0,600. Esta relación indica que los pacientes con
mayores niveles de consumo de zinc requerían una menor proporción de oxígeno suplementario, lo cual podría
asociarse al papel inmunomodulador del zinc en la reducción del daño epitelial pulmonar y la mejora de la función
respiratoria de tal manera que, la dieta deficiente en zinc en los pacientes, antes de ser hospitalizados incrementa
la probabilidad de requerir mayor asistencia de oxígeno, por medio de la oxigenoterapia.
Figura 6
Relación entre la fracción inspirada de oxígeno y la deficiencia de las fuentes alimenticias de vitamina C en la
dieta de los pacientes antes de ser hospitalizados con SARS-COV2 en el HNCASE
9
La figura muestra una correlación inversa fuerte entre la ingesta de vitamina C y la fracción inspirada de
oxígeno (FiO₂%) en pacientes hospitalizados con SARS-CoV-2, representada por la ecuación y = 40,34 – 0,5x y
un coeficiente de correlación r = –0,801. Esta asociación indica que a mayor consumo de vitamina C, menor es
la necesidad de oxigenoterapia, lo cual destaca el rol crucial de este micronutriente como agente antioxidante en
la defensa pulmonar. La vitamina C contribuye a la preservación de la integridad alveolar y la modulación de la
inflamación, reduciendo así la gravedad del compromiso respiratorio, una dieta deficiente en vitamina C, previa
al contagio y hospitalización de los pacientes, incrementó la probabilidad de un mayor grado de inflamación y por
lo tanto un mayor requerimiento de oxígeno.
Estudios recientes han demostrado que la respuesta inmunológica frente al SARS-CoV-2 puede verse
significativamente influida por el estado nutricional del individuo, en especial por la presencia adecuada de
micronutrientes como el zinc, el selenio y la vitamina C. Calder (2020), Maggini et al. (2018) y Shakoor et al.
(2020) coinciden en señalar que estos compuestos ejercen un rol protector, al modular la inflamación y reforzar
la respuesta inmune tanto innata como adaptativa. La vitamina C, en particular, ha sido destacada por Carr y
Maggini (2017) como un antioxidante clave que reduce el estrés oxidativo y mejora la función de las células
inmunocompetentes, lo cual adquiere especial relevancia en infecciones respiratorias agudas como la COVID-
19.
En el caso del zinc, múltiples autores han evidenciado su capacidad para inhibir la replicación viral,
estabilizar las membranas celulares y contribuir a la producción de anticuerpos. Wollfgruber (2023) demostró
experimentalmente la acción antiviral de nanopartículas de óxido de zinc frente al SARS-CoV-2, mientras que
Díaz (2021) y Shakoor et al. (2020) indicaron que pacientes con niveles adecuados de este oligoelemento
presentaron menor incidencia de hospitalización prolongada y daño pulmonar severo. A ello se suman los
hallazgos de Ping-Chiu y Chiu (2018), quienes resaltan el papel regulador del zinc sobre proteínas antivirales
endógenas, reforzando su uso como suplemento inmunológico en fases tempranas de la enfermedad.
El selenio, por su parte, ha sido ampliamente estudiado por autores como Manzanares et al. (2020),
Roldán y Capuchino (2023), Margaret et al. (2022), y Zhou y Yuan (2023), quienes demostraron que su deficiencia
puede agravar el curso clínico del SARS-CoV-2 debido a la pérdida de eficacia de las enzimas antioxidantes
selenoproteicas. Hu y Zhao (2021) destacan que una dieta rica en fuentes naturales de selenio, como granos
integrales y carnes magras, puede actuar como factor preventivo ante enfermedades respiratorias virales,
reduciendo el impacto inflamatorio sistémico. Este hallazgo es coherente con las observaciones de Kieliszek y
Lipinski (2020), quienes asociaron niveles bajos de selenio con una mayor probabilidad de ingreso a unidades de
cuidados intensivos en pacientes con COVID-19.
Desde la perspectiva de la evolución clínica del daño pulmonar en pacientes con COVID-19,
investigaciones como las de Bösmüller et al. (2020), Ackermann et al. (2020) y Wu et al. (2020) describen
procesos patológicos caracterizados por inflamación alveolar, trombosis y fibrosis pulmonar, los cuales podrían
mitigarse mediante un soporte nutricional que refuerce la actividad antioxidante y la oxigenación tisular. Chan et
al. (2020) y Sun et al. (2020) profundizaron en modelos animales y estructurales, respectivamente, mostrando
cómo la interacción entre el virus y el sistema respiratorio puede ser modulada por condiciones sistémicas previas,
como el déficit de nutrientes esenciales. La relación entre oxigenoterapia, daño pulmonar y suplementación
micronutricional es entonces una línea de investigación con amplio potencial clínico.
Autores como Combarnous et al. (2020), Junaid y Ejaz (2020), Maggini et al. (2018), Surai y Michele
(2020) y Calder (2020) coinciden en que los micronutrientes no deben considerarse intervenciones aisladas, sino
parte de un enfoque de "farmaconutrición" integral. Estos nutrientes actúan sinérgicamente, optimizando
funciones metabólicas y celulares durante los estados inflamatorios agudos. En este contexto, la presente
investigación reafirma la necesidad de integrar protocolos nutricionales en la atención hospitalaria de pacientes
con COVID-19, particularmente aquellos en fases moderadas que reciben oxigenoterapia.
Conclusiones
En síntesis, los hallazgos del presente estudio permiten afirmar que la ingesta adecuada y sostenida de
micronutrientes como el selenio, el zinc y la vitamina C desempeña un rol crucial en la evolución clínica de
pacientes hospitalizados con infección respiratoria aguda causada por el SARS-CoV-2. La evidencia analizada
refuerza la hipótesis de que un estado nutricional deficiente en estos elementos puede agravar la respuesta
inflamatoria y comprometer el sistema inmunológico, lo cual incide negativamente en la recuperación de los
afectados. Por ende, resulta prioritario incorporar lineamientos nutricionales específicos como parte de los
protocolos de prevención y tratamiento, no solo en contextos hospitalarios, sino también desde una perspectiva
de salud pública orientada a fortalecer la inmunidad poblacional frente a futuras pandemias. Este enfoque
10
integrador, que vincula nutrición e inmunidad, representa una oportunidad clave para reducir la morbilidad y la
mortalidad asociadas con enfermedades virales respiratorias emergentes.
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