Orellana, R., Salcedo, D., Parra, A., & Montoya, J. (2026). Estilos de aprendizaje predominantes en estudiantes de educación
general básica. Revista InveCom, 6(1). 1-7. https://zenodo.org/records/15238433
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Abstract
The main objective of this research is to identify the predominant learning styles among seventh-grade students
of basic general education in the Durán canton, Ecuador. To do so, the VARK model was used, which classifies
learning preferences into four categories: visual, auditory, literacy, and kinesthetic. The study was conducted using
a non-experimental methodology with a quantitative, correlational, and cross-sectional approach, with a
descriptive design. The sample consisted of 38 students from an educational institution in the Durán canton,
representing all seventh-grade students, who responded to the VARK version 8.0 questionnaire. The results
revealed that the most prevalent learning style is kinesthetic, with 36.8% of students preferring it. This is followed
by visual (23.5%), auditory (21.1%), and literacy (18.6%). Furthermore, the independent samples t-test showed a
P value greater than 0.05, indicating no significant differences in learning styles based on gender. These findings
are relevant for teachers to design educational methodologies tailored to their students' specific learning needs.
Keywords: learning, basic education, teaching.
Introducción
Los estilos de aprendizaje (en adelante EA) se refieren a las formas preferidas en que las personas
adquieren y procesan información, las cuales pueden variar de un individuo a otro. Su estudio en el ámbito
educativo es fundamental, ya que identificar el estilo de aprendizaje predominante en cada estudiante permite
seleccionar las técnicas de enseñanza más adecuadas para favorecer un aprendizaje efectivo y, en consecuencia,
un desempeño académico óptimo (Costa et al., 2020). Según Alanya et al. (2021), algunos estudiantes pueden
comprender ciertos contenidos con mayor rapidez, mientras que otros enfrentan dificultades que, si persisten,
pueden afectar su progreso en los distintos niveles de la educación formal, llegando incluso a reprobar cursos o
abandonar el sistema educativo. Por ello, es fundamental que los docentes identifiquen los EA de sus estudiantes
para adaptar sus estrategias pedagógicas, promoviendo así un aprendizaje más significativo y exitoso. Esto
resulta especialmente relevante en la actualidad, dado que se han evidenciado niveles de aprendizaje
considerablemente bajos.
Según la Organización de Naciones Unidas (ONU, 2022), a nivel mundial, muchos niños y niñas de
diferentes países presentan bajos niveles de aprendizaje, llegando a los diez años sin saber leer correctamente
y con deficiencias en áreas básicas del conocimiento, lo que pone en riesgo su futuro y limita sus oportunidades
para alcanzar una mejor calidad de vida. En Ecuador, por ejemplo, esta situación es similar; el Instituto Nacional
de Evaluación Educativa (INEVAL, 2024) reporta que los estudiantes de educación básica media no alcanzan el
estándar mínimo de aprendizaje exigido, obteniendo puntuaciones inferiores a 700 puntos, lo que evidencia
limitaciones en sus conocimientos, habilidades y capacidades para desenvolverse adecuadamente en su nivel
educativo. Esta realidad refleja una crisis educativa que requiere atención urgente para garantizar el desarrollo
integral y las oportunidades futuras de los estudiantes.
Esta situación de bajo rendimiento académico es evidente en un centro educativo del cantón Durán,
Ecuador, donde los estudiantes de séptimo año de educación general básica enfrentan dificultades para asimilar
los contenidos impartidos, debido a que predomina una metodología de enseñanza que no considera los
diferentes EA de los alumnos. Estudios previos en otras instituciones educativas del país reflejan una problemática
similar. Por ejemplo, Cevallos (2023) evidenció que los docentes aplican metodologías que no siempre abarcan
la diversidad de EA de sus estudiantes, mientras que Calderón & Montero (2022) concluyeron que muchos
docentes desconocen los estilos de aprendizaje con los que se identifican sus alumnos, lo que dificulta la
planificación de clases inclusivas que atiendan la diversidad y heterogeneidad del aula. Según Loor & Alarcón
(2021), los estudiantes tienden a descubrir cómo aprenden mejor a medida que avanzan en la educación formal,
por lo que la intervención oportuna del docente es fundamental para acelerar este proceso, fomentando el interés
por aprender y haciendo que asignaturas o contenidos previamente poco atractivos se perciban como
interesantes y motivadores.
En este sentido, reconocer los EA predominantes en los estudiantes de séptimo grado de un centro
educativo del cantón Durán es fundamental, ya que proporciona información valiosa que orienta a los docentes
en el diseño de metodologías de enseñanza adaptadas a estas preferencias. Esto permite que cada estudiante,
próximo a ingresar a la educación secundaria, logre un aprendizaje que potencie su desempeño académico futuro.
Almeida & Cunha (2020), junto con Darko et al. (2024), coinciden en que identificar los EA facilita a los docentes
la implementación de técnicas y estrategias más efectivas que enriquecen el proceso de enseñanza-aprendizaje
y mejoran el rendimiento estudiantil. Asimismo, Sholihah & Wijayanti (2023) relacionan el conocimiento de los EA
con el éxito académico, al permitir que los estudiantes seleccionen recursos que aceleran su aprendizaje,