actividades de reforestación y visitas a reservas naturales. Sin embargo, los docentes enfrentan barreras importantes, siendo la
falta de recursos educativos adecuados (60%) y la insuficiente formación en temas ambientales (40%) las principales
limitaciones. Estas dificultades han sido identificadas en otros estudios como obstáculos significativos para la implementación
efectiva de la educación ambiental (Reyes & Vallejo, 2019).
La coexistencia de una alta conciencia ambiental entre los estudiantes y las limitaciones enfrentadas por los docentes sugiere
que, a pesar de los esfuerzos realizados, existe un margen considerable para mejorar la educación ambiental en las escuelas. La
falta de recursos y la necesidad de formación especializada pueden limitar la profundidad y efectividad de las estrategias
pedagógicas, afectando el desarrollo de competencias ambientales más sólidas en los estudiantes.
Estos hallazgos tienen implicaciones prácticas significativas. Por un lado, resaltan la necesidad de fortalecer la formación
docente en educación ambiental, proporcionando capacitación y recursos que permitan a los educadores implementar
estrategias más efectivas. Por otro lado, la disposición de los estudiantes a adoptar hábitos sostenibles representa una
oportunidad para desarrollar programas educativos que canalicen esta actitud positiva hacia acciones concretas en beneficio
del medio ambiente.
Una limitación de este estudio es que se centró en tres instituciones educativas específicas, lo que puede restringir la
generalización de los resultados a nivel nacional. Futuros estudios podrían ampliar la muestra para incluir una variedad más
amplia de contextos educativos y regionales. Además, sería valioso investigar cómo factores socioeconómicos y culturales
influyen en la conciencia ambiental y las actitudes hacia la sostenibilidad.
Este estudio confirma que las estrategias pedagógicas implementadas contribuyen significativamente al fomento de la
conciencia ambiental entre los estudiantes. No obstante, para maximizar su impacto, es crucial abordar las barreras
identificadas, especialmente en relación con la disponibilidad de recursos educativos y la formación especializada de los
docentes. Al hacerlo, se potenciará el papel de la educación en la promoción de prácticas sostenibles y en la protección del
medio ambiente.
CONCLUSIONES
El presente estudio ha evidenciado que los estudiantes de Educación General Básica y Bachillerato en Ecuador tienen un alto
nivel de conciencia sobre la crisis hídrica y las problemáticas ambientales asociadas, como la falta de lluvias y los incendios
forestales. Con un 92% de los estudiantes conscientes de la escasez de agua y un 90% manifestando preocupación por el medio
ambiente, se confirma que estas cuestiones son de gran relevancia para la población estudiantil. Además, la disposición del
85% de los estudiantes a cambiar sus hábitos para reducir el consumo de agua indica una actitud proactiva hacia la adopción
de prácticas sostenibles.
Los docentes han desempeñado un papel crucial en este proceso, implementando diversas estrategias pedagógicas orientadas a
fomentar la conciencia ambiental, como proyectos sobre el uso del agua, actividades de reforestación y visitas a reservas
naturales. Sin embargo, enfrentan barreras significativas que limitan la efectividad de estas iniciativas. La falta de recursos
educativos adecuados, señalada por el 60% de los docentes, y la insuficiente formación en temas ambientales, mencionada por
el 40%, representan desafíos que deben ser abordados para potenciar el impacto de la educación ambiental.
Estos hallazgos sugieren que, si bien las estrategias pedagógicas actuales están contribuyendo positivamente al fomento de la
conciencia ambiental entre los estudiantes, es esencial fortalecer el apoyo institucional y proporcionar a los docentes los
recursos y la formación necesarios. Al hacerlo, se facilitará la implementación de programas educativos más integrales y
efectivos, que no solo sensibilicen a los estudiantes, sino que también promuevan cambios de comportamiento sostenibles a
largo plazo.
En base a los resultados obtenidos, se recomienda desarrollar programas de capacitación continua para docentes en educación
ambiental, asegurando que estén equipados con las herramientas y conocimientos necesarios para integrar eficazmente estos
temas en sus prácticas pedagógicas. Asimismo, es fundamental que las instituciones educativas y las autoridades competentes
proporcionen los recursos educativos adecuados, incluyendo materiales didácticos y tecnológicos que faciliten el aprendizaje
interactivo y contextualizado.
Además, se sugiere integrar la educación ambiental de manera transversal en el currículo escolar, promoviendo una
comprensión integral de la sostenibilidad y su relevancia en diferentes disciplinas. Fomentar la participación activa de los
estudiantes en proyectos comunitarios y actividades prácticas relacionadas con la conservación del agua y la protección del
medio ambiente puede reforzar su compromiso y permitirles aplicar los conocimientos adquiridos en contextos reales.
Abordar las limitaciones identificadas y aprovechar el alto nivel de conciencia y disposición de los estudiantes permitirá
maximizar el impacto de las estrategias pedagógicas en la educación ambiental. Esto no solo contribuirá al desarrollo de una
ciudadanía más consciente y responsable, sino que también apoyará los esfuerzos nacionales e internacionales para enfrentar
los desafíos ambientales actuales y futuros.