Un diseño ergonómico adecuado puede reducir el tiempo de inactividad debido a lesiones y mejorar la calidad del
trabajo realizado, lo que se traduce en beneficios económicos para la organización (Sánchez y Monroy, 2019).
La ergonomía física se centra en las características anatómicas, antropométricas, fisiológicas y biomecánicas de los
seres humanos en relación con la actividad física. Este campo aborda aspectos como la postura, la manipulación de
materiales, los movimientos repetitivos y los trastornos musculoesqueléticos. La investigación en ergonomía física
busca diseñar herramientas, equipos y entornos de trabajo que minimicen el riesgo de lesiones y mejoren la
eficiencia y el confort del trabajador.
Un estudio reciente destaca la importancia de la evaluación ergonómica en el lugar de trabajo para prevenir
trastornos musculoesqueléticos. Por ejemplo, se ha demostrado que la postura y el diseño del mobiliario de oficina
tienen un impacto significativo en la salud de los empleados, con un alto porcentaje de trabajadores de oficina
reportando problemas como dolor de espalda y cuello debido a posturas estáticas prolongadas y mobiliario
inadecuado. Otro estudio subraya la necesidad de intervenciones ergonómicas en el diseño de equipos y
herramientas para reducir el riesgo de lesiones en sectores como la manufactura y la construcción (Anwar et al.,
2023).
La ergonomía cognitiva se ocupa de los procesos mentales, como la percepción, la memoria, el razonamiento y la
respuesta motora, en la interacción entre los humanos y otros elementos de un sistema. Este campo se enfoca en
cómo los sistemas y las tareas pueden diseñarse para mejorar el rendimiento cognitivo y reducir el error humano.
Un artículo reciente analiza cómo la carga mental y la complejidad de las tareas afectan el rendimiento de los
operadores en entornos de alta demanda cognitiva, como el control del tráfico aéreo y la operación de vehículos
autónomos. Los resultados indican que la precisión en la toma de decisiones disminuye a medida que aumenta la
cantidad de información y la complejidad de la tarea, lo que subraya la importancia de diseñar interfaces y sistemas
que apoyen la capacidad cognitiva humana (Kalakoski et al., 2019). Además, se ha desarrollado un nuevo método
en el Instituto Finlandés de Salud Ocupacional para evaluar rápidamente las demandas cognitivas en el trabajo,
proporcionando una visión general de los tipos de demandas cognitivas prevalentes y detallando las demandas
específicas de las tareas y el entorno laboral (Murray et al., 2019).
La ergonomía organizacional se centra en la optimización de los sistemas sociotécnicos, incluidas sus estructuras
organizativas, políticas y procesos. Este campo aborda aspectos como la comunicación, el trabajo en equipo, el
diseño del trabajo y la cultura organizacional para mejorar la eficiencia y el bienestar de los empleados.
Un estudio reciente en universidades federales del sur de Nigeria investigó la relación entre la ergonomía
organizacional y el rendimiento del personal académico. Los resultados mostraron que factores como el diseño del
trabajo, la comunicación efectiva y el trabajo en equipo tienen una influencia significativa en la producción de
investigación del personal académico. Se concluyó que la implementación de prácticas ergonómicas
organizacionales puede mejorar significativamente el rendimiento académico (Ebito y Umana, 2019). Otro estudio
destaca la importancia de la ergonomía organizacional en la gestión de la salud y seguridad ocupacional, subrayando
cómo la cultura organizacional y la gestión de actividades preventivas pueden mejorar el control de riesgos en las
actividades laborales.
Los Trastornos Musculoesqueléticos (TME) son una de las principales preocupaciones ergonómicas en entornos de
oficina. Estos trastornos afectan los músculos, nervios, tendones, articulaciones y cartílagos, y son causados
principalmente por posturas inadecuadas, movimientos repetitivos y la falta de ergonomía en el diseño del
mobiliario y equipos de trabajo.
Un estudio reciente destaca que los TME son prevalentes entre los trabajadores de oficina debido a la postura
estática prolongada y el uso de equipos no ergonómicos. La investigación muestra que el dolor de espalda, cuello y
hombros son los síntomas más comunes reportados por los empleados de oficina. Además, se encontró que la
implementación de intervenciones ergonómicas, como la adecuación de sillas y escritorios ajustables, puede reducir
significativamente la incidencia de estos trastornos (Okezue et al., 2020). La fatiga visual, también conocida como
síndrome de visión por computadora, es otro factor de riesgo ergonómico común en oficinas. Este problema surge
debido a la exposición prolongada a pantallas de computadora, lo que puede causar síntomas como ojos secos,
visión borrosa, dolores de cabeza y molestias oculares.