De esta manera, el acompañamiento pedagógico debe estar dirigido a fomentar el diálogo reflexivo crítico
del trabajo de la clase y promover la discusión sistemática de las perspectivas y afirmaciones que sostienen de la
práctica docente (Aravena et al., 2022). El acompañamiento pedagógico educativo de largo plazo durante la
pandemia ha ayudado a los docentes a lograr un alto desempeño en sus prácticas educativas, influido positivamente
en el bienestar general de la comunidad educativa y más aún en la promoción e implementación de cambios
transformacionales (Digión y Álvarez, 2021).
Se concibe que la reflexión a manera de proceso que cuestiona nuestras certezas, que intenta vincular
fenómenos que no están relacionados, o que no son visibles, un proceso que articula aspectos cognoscitivos y
afectuosos, que reconoce la diversidad y busca hacer más interrogaciones que respuestas. Es necesario encontrar un
camino, diseñar un plan para salir de la inseguridad, emplazar conocimientos y experiencias previas, criticarlas para
encontrar fundamentos teóricos sólidos, revisar y ampliar la observación de los datos, así como buscar en la
memoria para encontrar circunstancias análogas. Un salto de lo conocido a lo desconocido se produce tras un
examen de los términos y condiciones que desencadenan las preguntas, y a través de los cuales ampliamos la esfera
del conocimiento, alcanzando un nuevo nivel de discernimiento y seguridad (Anijovich y Cappelletti, 2018).
En la misma línea, es fundamental reconocer la existencia de una variedad de métodos de enseñanza, ya
que cada institución educativa tiene su propio enfoque único. Sin embargo, cuando se trata de enseñar, existen
métodos esenciales para preparar a los futuros educadores. Los estudiantes son bienvenidos, reciben asistencia
continua del tutor y aprenden observando al tutor. De acuerdo con Castellanos Pierra et al., (2022), es fundamental
reconocer la presencia de una diversidad de métodos de enseñanza, ya que cada institución educativa tiene su propio
enfoque único. Sin embargo, cuando se trata de enseñar, existen métodos esenciales para preparar a los futuros
educadores en diversas técnicas de recogida de evidencias, por ejemplo: registros anecdóticos, listas de control,
cuestionarios, encuestas, cuaderno de bitácoras. Reflexión casual a la práctica reflexiva, no basta con invitar a los
profesores a traer algo de la imaginación, sino que exige fórmulas que favorezcan a un diálogo, en interacción con
otros compañeros, que sea continuado y sistemático (Anijovich y Capelletti, 2018).
En este sentido, Hernández, (2023) indica que es importante proponer y reconocer la existencia de diversas
perspectivas y opciones en torno al "cómo" del acompañamiento, pertenecientes a campos del conocimiento bien
diferentes, de forma que operen de un modo simultáneo en el estudio, reflexión, formación e intervención del
educador concreto en su contexto. De esta comprensión se desprende que las opciones metodológico-didácticas que
siga el acompañante habrán de plantearse específicamente y en función de cada uno de los campos del saber que,
conjuntamente, orientan su labor. Fundamentos, en los que se apoyan los enfoques de acompañamiento pedagógico:
teoría sociológica (perspectiva y prácticas de participación y colaboración entre profesionales), psicología
educacional (teoría del cambio y desarrollo profesionales), pedagogías del cambio del aprendizaje (aprendizaje
experiencial, constructivismo y socioconstructivismo, pedagogías de la interacción), teoría crítica de la educación
(concepción dialéctica de las dinámicas y cambios del saber pedagógico) y Epistemología del saber docente y del
formador (representaciones y concepciones de los profesores de secundaria acerca de su saber y su identidad
profesional)
Cuando se aborda el acompañamiento pedagógico, paralelamente a las dimensiones mencionadas: social,
psicológica, de relaciones humanas, liderazgo, autoevaluación, colaboración; se hace referencia de igual manera a
los aportes teóricos y enfoques que pueden contribuir a su comprensión, atribuyéndose estos a elementos de la teoría
sociológica, de la psicología educacional y el cambio pedagógico. Según Benítez Montes et al., (2021) el enfoque
de acompañamiento pedagógico no plantea una modelización de intervención única y lineal, ni formula un catálogo
cerrado de saberes que el acompañante deba activar: no es una tecnología. Antes bien, es una orientación y una
forma nueva de ser de la escolarización de calidad, suscrita a una filosofía particular de formación de profesores.
Lo concibe, así, como un recurso educativo más eficaz, eficiente, humano y esperanzador, en favor de la mejora de
la calidad de los aprendizajes.
Finalmente, Vicente et al. (2022) señala que el acompañamiento pedagógico va más allá de sesiones de
clases observadas, parece no acoger suficientemente la riqueza multisubjetiva del quehacer educativo: el maestro,
los estudiantes con sus características, los contextos socioeconómicos y culturales. Lamentablemente, el